Sobre mi tía, Judit Romo

Judit Romo Díaz, Concepción, 1996

Judit Romo Díaz, Concepción, 1996

Las memorias que tengo de mi tía Judit son de su cariño, de su paso ligero y compañía amena, de su humor liviano y sus poemas, los que conservo hoy con mucho amor. Desde pequeña mi madre me contaba que mi tía era profesora de historia en Concepción, ciudad donde vivió la mayor parte de su vida. Recuerdo haber estado orgullosa de ella, y de reconocer también el ejemplo de una mujer intelectual en la familia, ejemplo que admiro y le agradeceré siempre.

En este blog familiar pondré una página aparte con sus poemas, además de otros datos biográficos y notas escritas por otros poetas sobre su trabajo. A seguir, unas fotos que recuerdo con mucha alegría del breve tiempo que compartimos con ella mi compañera y yo, en nuestro viaje a Chile en 1996. Como emigrante, no siempre se puede alcanzar  a ver a toda la familia. Cuando la muerte nos separa para siempre, sólo nos quedan los momentos de vida compartidos, ese cariño que no muere nunca porque es parte de quienes somos. Así y todo, a pesar de la gratitud de haber tenido a nuestras familias, igual queda la tristeza de las ocasiones que perdimos de vernos, de las oportunidades de conversar, de escribir una última carta. Por eso extraño mucho a mi tía. Hubiese querido compartir mucho más con ella sobre la escritura y la poesía que ha sido tan importante para ambas.

Aquí hay dos de sus poemas, de su libro Detrás de la mirada, publicado en 1992 por Ediciones Etcetera.

Sin palabras (A mi nieto Günther)

Sirvió para enhebrar versos

la seda de tus pestañas.

Tu melenita de paje

llegó teñida de sol.

En tu mirar se baña

mi pena y mi alegría.

Rescate

Multifacético

el espejo de la soledad

me devuelve recuerdos.

Furia de ráfagas amenaza exterminio

pero las oscuras avellanas

me detienen.

Me encadena de nuevo

una canción

que no comprendo.

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Mi tía “Yudy” y yo en 1996, en Concepción

Tía y yo, en un paseo

Tía y yo, en un paseo

A la derecha está Constanza, su única hija, y madre de sus dos nietos.

A la derecha está Constanza, su única hija, y madre de sus dos nietos.

Elena y José

A veces uno no sabe qué escribir sobre la familia que conoce a través de los años, que es como la palma de la mano, o mejor dicho, uno mismo. Así de conocida. Para los que escribimos como emigrantes, a 60 años y a 6 mil millas de distancia, la tarea se hace más difícil. Siempre estuvo allí la familia, de ellos venimos, de ellos somos, y es imposible ser uno en costas extranjeras, sin ellos.

Ese es el destierro que habla, claro, y la nostalgia, la historia que corre dentro de las venas que uno quisiera enmarcar y proteger para dejársela a los hijos. A los nietos que hablan otro idioma. Al menos, la pongo aquí para compartirla con mis primos y primas, dondequiera que estén.

José Romo Vargas y Elena Díaz Loyola. Hijos Dolores (en brazos), Juán José (Pepe, pintor, ingeniero), Rosita, y Judith (poeta).

José Romo Vargas y Elena Díaz Loyola. Hijos Dolores (en brazos), Juán José (Pepe, pintor, ingeniero), Rosita, y Judith (poeta).

Ojalá tuviésemos fotos o cuadros de los padres del abuelo José. Si alguien los tiene, favor de subir cualquier gráfica o información a este blog para compartirlos. Hay otras fotos más recientes que iré encontrando.

Mariana, enero 2013

Los abuelos en casa de tía Dolores (Lola). ca. 1979. Por detrás, abuelita Elena escribió, "Nuestra última foto juntos".

Los abuelos en casa de tía Dolores (Lola). ca. 1977. Por detrás, abuelita Elena escribió, “Nuestra última foto juntos”.

Foto de Laurita

Foto de Rosita

Foto de abuelita Elena conmigo. Población El Polígono, Santiago, Chile. ca. 1953

Foto de abuelita Elena conmigo. Población El Polígono, Santiago, Chile. ca. 1953

La familia Díaz Loyola: Primera foto

Foto de la familia Díaz-Loyola

En esta foto se ve la abuelita Elena cuando era chiquita, tercera de la derecha. Lleva una chaleca tejida sobre el vestido, probablemente blanca. Se le ve el pelo en bucles negros que siempre la distinguieron. Nacida en Talca el 27 de agosto de 1906, dejó esta vida en 1988 al cabo de 82 años, en Santiago de Chile. Sus padres fueron José Ignacio Díaz Alvarado y Laura Elena Loyola de Toledo.

Al lado derecho de Doña Laura está Chila (Celia) de pie; Sara en brazos, Fernando a su izquierda, Lucho de pie junto a Don Ignacio, Elenita, de unos 2 años, y Carlos en frente (Pablo de Rokha). De los otros hermanos sabemos los nombres de Olga, Gustavo, María, Nacha (Ignacia), Carmen y Gonzalo. Se dice que fueron 19 hijos en total.

En el sitio web de geni.com he comenzado un árbol de familia que incluye la rama de los Romo-Vargas y Díaz-Loyola, por parte de mi padre, y a los Carmona-Blanco por parte de mi madre. En este Blog se encontrarán, a medida que vaya elaborándose, fotos de familia, anécdotas, historia y documentos.

-Mariana

Foto de un cuadro de Don Ignacio y Doña Laura

Foto de un cuadro de Don Ignacio y Doña Laura

Elena Díaz Loyola


Elena Díaz Loyola