Archivo familiar

Recientemente he tenido la ocasión de revisar fotografías y archivos familiares para ayudar a mi nietecito, Jack, a preparar un informe escolar sobre tradiciones chilenas. Naturalmente, mi hijo Christian y mi nuera, Jenny, fueron los que hicieron la mayor parte: Jack tiene sólo siete años. El hecho que vivamos aquí, en los Estados Unidos y que todo esto se lleve a cabo en inglés, presenta, además, algunas preguntas interesantes. Por un lado, ¿cómo explicarles a una clase de chiquitos norteamericanos de diversas culturas lo que significa Chile? ¿Ser inmigrante chilena? ¿Ser nieto de una abuela chilena, como yo? Y por otro, cómo hacerlo sin caer en demasiadas generalizaciones—¡seguramente hay tantas ideas distintas como hay chilenos en el mundo!

Este es el proyecto de Jack: Jack's projectQuien además ha disfrutado pintando desde los dos años: IMG_1557IMG_1558

…Lo que me trae a la mente todos los preciosos recuerdos que existen en estos estantes de libros, en los cajones de mi escritorio y hasta en mi colección de objetos queridos, como cuadros, tejidos, joyas, piedrecitas, marcadores de crin de caballo que me regaló mi abuela. Quiero tratar de tomar fotos y escribir más en estas páginas para que mis nietos y los nietos de mis primos (que viven en Chile, en Venezuela, en Francia y en otras partes del mundo) tengan acceso a ellos.

Para seguir con este proyecto he reunido fotos de los cuadros de mi abuelo, José Romo Vargas y otras imágenes suyas, porque no tengo muchas fotos de él. Siempre lo pasaba tan bien con mis abuelos; mi memoria está llena de imágenes, pero por alguna razón no hubo muchas fotos de ellos. Claro que se tomaban bastantes fotos—¡no como ahora! pero tal vez es porque nos dedicábamos más a las pinturas, dibujos, los cuentos divertidos y a veces bien sonsos que contaba el abuelo. No es una visión idealizada—al abuelo José verdaderamente le gustaba reírse e inventar cosas. A mi me encantaba trajinar entre sus pinceles y óleos o la gran caja de botones y chiches que tenía mi abuela. Para mí esos días de los años 50 y 60 son inolvidables. En mi libro de cuentos, Speaking Like an Immigrant (1ra edición 1999; 2da ed. 2010), hay un cuento con un personaje inspirado en parte por el abuelo. Además, mi ensayo sobre nuestro viaje a Chile con mi compañera, en 1996, titulado “Between the Andes and the Sea”, aparece en la colección Lesbian Travels: A Literary Companion (ed. Lucy Jane Bledsoe, 1998). Pero vamos, he aquí algunas imágenes.

El abuelo José Romo, mi hermana, Claudia Rosa (casi 6 años), tía Dolores, tía Violeta, yo, a los 14 años. Aeropuerto Los Cerrillos, Stgo, Chile, 1966.

El abuelo José Romo, mi hermana, Claudia Rosa (casi 6 años), tía Dolores, tía Violeta, yo, a los 14 años. Aeropuerto Los Cerrillos, Stgo, Chile, 1966.

 

Mi abuela Elena siempre se acordaba de enviarnos pequeños obsequios de Chile a mi hermana y a mí, cuando emigramos al estado de Connecticut. Recuerdo los marcadores de páginas hechos con crin de caballo, teñidos de colores. Mi madre y ella se escribían– mi madre mantuvo correspondencia con toda la familia de ambos lados, de otro modo creo que habríamos quedado en un triste olvido.

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En mayo de 2014, recibí un mensaje muy amable de Alonso Benavides, adjuntando un cuadro pintado y firmado por mi abuelo, que contenía un poco de misterio. Aquí está su carta y el cuadro:

“Buenas tardes,

Mi nombre es Alonso Benavides y le escribo desde Concepción, Chile. Buscando datos biográficos de Pablo de Rokha di con su blog familiar que llamó profundamente mi atención por lo que le comento en las siguientes líneas:
 Mi abuela paterna, Aída Castellón Cruz vivió y murió en Concepción (1906-2010). Ella había nacido en la Chacra Castellón en Nonguén, Puchacay donde creció junto a sus padres y hermanos. Recibieron muchas visitas de amigos, parientes y en cierta época de militancia en el Partido Radical, mi bisabuelo también acogió a numerosa gente que apoyaba la campaña de algún presidenciable de ese partido.
Es en alguno de estos contextos que uno de dichas visitas la retrató. Ese cuadro, realizado cuando tenía alrededor de 15 años, la acompañó siempre en su dormitorio y luego yo lo heredé. Tenía una historia sobre él que poca gente creía o daba crédito: decía que fue realizado durante una visita de Pablo de Rokha a su casa.
Nadie podía dar crédito a aquella historia de vieja si el cuadro estaba firmado J Romo, qué conexión podría haber en su relato? Pero entonces encontré su blog y hay una gran relación entre los apellidos de Rokha y Romo según veo, además de tratarse de alguien que se dedicaba a pintar.
Le envío una foto del retrato y un acercamiento de la firma para que pueda decirme si la reconoce y es factible por la época, fechas y lugar pueda tratarse de su antepasado. De ser así me encantaría saber más de él, su obra pictórica y trayectoria.
Quedo a la espera de sus comentarios esperando sea la misma persona.
Atte.-
Alonso Benavides”
Retrato de Aída Castellón Cruz (1906-2010) por José Miguel Romo Cargas, circa 1921.

Retrato de Aída Castellón Cruz (1906-2010) por José Miguel Romo Cargas, circa 1921.

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Este hallazgo fue muy significativo para nuestra familia. Le debo una gran deuda de gratitud a Alonso Benavides por su gesto, ya que le ha puesto una pieza más a la historia del abuelo pintor. Los cuadros suyos están todos en marcos con vidrio, así que debo sacar cada uno para fotografiarlo adecuadamente, sin el reflejo de la cámara. He comenzado por éste, que me pintó a mí cuando debo haber tenido poco más de un año. La firma está ampliada para comparación. En algunos cuadros firmaba “J Romo” y en otros “José Romo”. IMG_3340FullSizeRender-1

Cuadro en óleo por José Romo. Aquí debo haber tenido unos seis años (1958).

Cuadro en óleo por José Romo. Aquí debo haber tenido unos seis años (1958).

Hay otros cuadros que agregaré, como un Beethoven (debe haber sido un favorito del abuelo, y mío también). Un homenaje y exhibición póstuma se realizó el 26-30 de mayo, 1986, en la Sala Instituto Chileno Británico. A seguir, algunos recortes de periódico.

Mi padre fue a visitarles con mi hermano menor, John David, ca. 1976.

Mi padre fue a visitarles con mi hermano menor, John David, ca. 1976.

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Sobre mi tía, Judit Romo

Judit Romo Díaz, Concepción, 1996

Judit Romo Díaz, Concepción, 1996

Las memorias que tengo de mi tía Judit son de su cariño, de su paso ligero y compañía amena, de su humor liviano y sus poemas, los que conservo hoy con mucho amor. Desde pequeña mi madre me contaba que mi tía era profesora de historia en Concepción, ciudad donde vivió la mayor parte de su vida. Recuerdo haber estado orgullosa de ella, y de reconocer también el ejemplo de una mujer intelectual en la familia, ejemplo que admiro y le agradeceré siempre.

En este blog familiar pondré una página aparte con sus poemas, además de otros datos biográficos y notas escritas por otros poetas sobre su trabajo. A seguir, unas fotos que recuerdo con mucha alegría del breve tiempo que compartimos con ella mi compañera y yo, en nuestro viaje a Chile en 1996. Como emigrante, no siempre se puede alcanzar  a ver a toda la familia. Cuando la muerte nos separa para siempre, sólo nos quedan los momentos de vida compartidos, ese cariño que no muere nunca porque es parte de quienes somos. Así y todo, a pesar de la gratitud de haber tenido a nuestras familias, igual queda la tristeza de las ocasiones que perdimos de vernos, de las oportunidades de conversar, de escribir una última carta. Por eso extraño mucho a mi tía. Hubiese querido compartir mucho más con ella sobre la escritura y la poesía que ha sido tan importante para ambas.

Aquí hay dos de sus poemas, de su libro Detrás de la mirada, publicado en 1992 por Ediciones Etcetera.

Sin palabras (A mi nieto Günther)

Sirvió para enhebrar versos

la seda de tus pestañas.

Tu melenita de paje

llegó teñida de sol.

En tu mirar se baña

mi pena y mi alegría.

Rescate

Multifacético

el espejo de la soledad

me devuelve recuerdos.

Furia de ráfagas amenaza exterminio

pero las oscuras avellanas

me detienen.

Me encadena de nuevo

una canción

que no comprendo.

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Mi tía “Yudy” y yo en 1996, en Concepción

Tía y yo, en un paseo

Tía y yo, en un paseo

A la derecha está Constanza, su única hija, y madre de sus dos nietos.

A la derecha está Constanza, su única hija, y madre de sus dos nietos.

Elena y José

A veces uno no sabe qué escribir sobre la familia que conoce a través de los años, que es como la palma de la mano, o mejor dicho, uno mismo. Así de conocida. Para los que escribimos como emigrantes, a 60 años y a 6 mil millas de distancia, la tarea se hace más difícil. Siempre estuvo allí la familia, de ellos venimos, de ellos somos, y es imposible ser uno en costas extranjeras, sin ellos.

Ese es el destierro que habla, claro, y la nostalgia, la historia que corre dentro de las venas que uno quisiera enmarcar y proteger para dejársela a los hijos. A los nietos que hablan otro idioma. Al menos, la pongo aquí para compartirla con mis primos y primas, dondequiera que estén.

José Romo Vargas y Elena Díaz Loyola. Hijos Dolores (en brazos), Juán José (Pepe, pintor, ingeniero), Rosita, y Judith (poeta).

José Romo Vargas y Elena Díaz Loyola. Hijos Dolores (en brazos), Juán José (Pepe, pintor, ingeniero), Rosita, y Judith (poeta).

Ojalá tuviésemos fotos o cuadros de los padres del abuelo José. Si alguien los tiene, favor de subir cualquier gráfica o información a este blog para compartirlos. Hay otras fotos más recientes que iré encontrando.

Mariana, enero 2013

Los abuelos en casa de tía Dolores (Lola). ca. 1979. Por detrás, abuelita Elena escribió, "Nuestra última foto juntos".

Los abuelos en casa de tía Dolores (Lola). ca. 1977. Por detrás, abuelita Elena escribió, “Nuestra última foto juntos”.

Foto de Laurita

Foto de Rosita

Foto de abuelita Elena conmigo. Población El Polígono, Santiago, Chile. ca. 1953

Foto de abuelita Elena conmigo. Población El Polígono, Santiago, Chile. ca. 1953

La familia Díaz Loyola: Primera foto

Foto de la familia Díaz-Loyola

En esta foto se ve la abuelita Elena cuando era chiquita, tercera de la derecha. Lleva una chaleca tejida sobre el vestido, probablemente blanca. Se le ve el pelo en bucles negros que siempre la distinguieron. Nacida en Talca el 27 de agosto de 1906, dejó esta vida en 1988 al cabo de 82 años, en Santiago de Chile. Sus padres fueron José Ignacio Díaz Alvarado y Laura Elena Loyola Muñoz. Al lado derecho de Doña Laura está Chila (Celia) de pie; Sara en brazos, Fernando a su izquierda, Lucho de pie junto a Don Ignacio, Elenita, de unos 2 años, y Carlos en frente (Pablo de Rokha). De los otros hermanos sabemos los nombres de Olga, Gustavo, María, Nacha (Ignacia), Raquel, Carmen y Gonzalo. Se dice que fueron 19 hijos en total. En el sitio web de heritage.es y geni.com he comenzado un árbol de familia que incluye la rama de los Romo-Vargas y Díaz-Loyola, por parte de mi padre, y a los Carmona-Blanco por parte de mi madre. En este Blog se encontrarán, a medida que vaya elaborándose, fotos de familia, anécdotas, historia y documentos. -Mariana

Foto de un cuadro de Don Ignacio y Doña Laura

Foto de un cuadro de Don Ignacio y Doña Laura

Elena Díaz Loyola


Elena Díaz Loyola